Dame una palabra (o rescatando versos de poetas muertos)
Dame una palabra que como una piedra atraviese mi ventana. Dame una palabra que como vendaval tire las murallas. Dame una palabra que como nube densa descargue la tormenta. Dame una palabra que como caricia erice la piel y la sonrisa. Y que llegue la luz y que llegue la brisa y que llegue la lluvia y que lleguen las risas a la habitación donde habita el corazón. Esquivará los significados se esconderá de la alegría pero la constancia será mucho más atrevida. Dame una palabra sin pretensiones, ni vacilaciones. Que no persiga la paz, pero tampoco la guerra. Tan solo una palabra, sencilla y serena, que acaricie o zarandee o arañe el alma pero que la mueva. Dame una palabra que de alguna manera no se cómo ni sé con qué pretexto (*) resucite al poeta y haga desaparecer tan solo por un instante este maldito olor a muerte. ...