Espacio-frontera: entre la vida y la muerte.
Con el crepúsculo desaparece la luz y en algunos lugares del mundo ese es el momento ideal para hacer realidad los sueños, o las peores pesadillas. La noche es tremendamente oscura. Ni siquiera la luna se atreve a iluminar la desesperación humana, así que se esconde tras unas nubes espesas. El mar es de un color negro profundo y su orilla se llena de sombras. Un grupo de siluetas nerviosas atraviesan la bruma. Se mueven a toda prisa y, a pesar de la confusión, consiguen subir a una barca destartalada. No se oye nada, solo el vaivén de las olas del mar. Las siluetas permanecen silenciosas, como si no fueran humanas. Es simplemente el miedo, que ha cerrado a cal y canto sus gargantas. De repente, un motor ronco se pone en marcha y, contra todo pronóstico, avanzan. Cuando la embarcación se fractura en dos, pilla a todos por sorpresa. Los gritos se pierden en la noche, pero Mariama tiene las manos firmes, sujetando con fuerza: con una mano aprieta contra su pecho al pequ...