Crónica de una defensa anunciada
Se presenta de repente, a la salida del gimnasio, y me invita al cine y aunque no le conozco demasiado, su simpatía me convence. Me propone ir a tomar algo y me cautiva con su sonrisa, así que nos sentamos en un bar y hablamos durante horas porque todo es nuevo y emocionante. Me dice que me quiere, que me adora y que me ama y eso me abruma y a la vez me hace cosquillas porque yo también siento eso y estoy profundamente enamorada. Me presenta a sus amigos y me pone por las nubes y me da la mano y me besa y me acompaña a casa y cada día entra un poco más, hasta llegar a la cocina. Me enseña el piso vacío de sus padres y me dice que será nuestro nidito de amor y que allí estaremos protegidos, sin entrometidos. Me pide que nos casemos y yo creo que soy muy joven y eso no estaba en mis planes y me gustaría seguir estudiando, pero me quedo embarazada. Me suplica que no aborte porque es el fruto de nuestro amor y él hará todo lo que esté en su mano para que no nos falte nada. Me ruega q...