Dame una palabra (o rescatando versos de poetas muertos)
Dame una palabra
que como una piedra
atraviese mi ventana.
Dame una palabra
que como vendaval
tire las murallas.
Dame una palabra
que como nube densa
descargue la tormenta.
Dame una palabra
que como caricia
erice la piel y la sonrisa.
Y que llegue la luz
y que llegue la brisa
y que llegue la lluvia
y que lleguen las risas
a la habitación
donde habita
el corazón.
Esquivará los significados
se esconderá de la alegría
pero la constancia
será mucho más atrevida.
Dame una palabra
sin pretensiones, ni vacilaciones.
Que no persiga la paz,
pero tampoco la guerra.
Tan solo una palabra,
sencilla y serena,
que acaricie
o zarandee
o arañe
el alma
pero que la mueva.
Dame una palabra
que de alguna manera
no se cómo ni sé
con qué pretexto (*)
resucite al poeta
y haga desaparecer
tan solo por un instante
este maldito olor a muerte.
(*) Versos de “Táctica y estrategia”, de Mario Benedetti

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