El camino de la autopublicación...




El camino de la publicación...

 

Escribir es un placer, un regalo, una especie de liberación y conexión difícil de definir. Pero publicar es otra cosa. ¡Ay!, amigos, cuando decides publicar, te adentras en un viaje largo que en ocasiones te lleva a “lugares oscuros”. Sobre todo si hablamos de autopublicación.

 

Con “lugares oscuros” me refiero a esos momentos en los que te sientes abrumado por tantas posibilidades, por tanta información enredada, en los que parece que te va a explotar la cabeza y no sabes qué camino seguir. En esos momentos te puedes llegar a ver solo, muy solo, y en medio de la nada.

 

Pero no perdamos la esperanza porque hay otras formas de hacer estos caminos de forma más agradable, de la mano de personas que te acompañan con respeto y profesionalidad por esos “lugares oscuros” que ya dejan de ser tan siniestros y se convierten en un paseito de primavera. Sí, a veces con tormentas y cambios bruscos de tiempo, es lo que tiene la primavera, pero siempre de la mano de alguien que te asegura que volverá a salir el sol.

 

Todas estas metáforas me sirven para explicar que cuando decidí hacer parte de este camino con Blanca, de Revenga Ediciones fue un acierto.

En cuanto a la corrección ortotipográfica y de estilo, creo que si quieres publicar un texto de calidad es un paso obligado hacerlo con un profesional externo que te dé otra visión y que cuide los detalles. Y Blanca ha sido muy observadora, creativa y respetuosa.

 

En cuanto a la maquetación, por momentos pensé en hacerla yo por motivos económicos, pero finalmente decidí tirarme a la piscina y creo que hice bien, ya que hay muchísimas variables a tener en cuenta que un profesional de la edición te soluciona en un momento, mientras que tú estarías dando vueltas durante días sin llegar a tenerlo claro.

 

En definitiva, yo quería que mi novela, mi primera novela, mi niña bonita, fuera un producto muy cuidado y de la máxima calidad posible y Blanca me ha ayudado a conseguir este objetivo. Me ha acompañado hasta que lo he conseguido y tengo que admitir que puedo llegar a ser excesivamente perfeccionista. 

 

Cuando escribes una novela no solo pones tus ideas, tu tiempo, tu trabajo y tu esfuerzo, sino que también pones todo tu corazón. Eso es mucho y suena bien. Pero creo que no vale sólo con eso. También tienes que ponerle toda la exigencia y la profesionalidad necesaria para tener un producto final de calidad. Tienes que conseguir que cuando el lector pase las páginas sienta que está en un lugar cuidado. Y creo que trabajando junto a Blanca lo estamos consiguiendo.

 

Agradezco su trabajo impecable, la gran cantidad de información que me ha aportado, sus orientaciones, la respuesta que me ha dado a cada una de mis dudas (que fueron muchas) y también su labor de “coaching” cuando mi seguridad flaqueaba.

 

¿Qué más puedo decir?

 

Gracias infinitas.




 


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