AFTER ALL (Relato corto inspirado en las buenas amigas)

 


Ellos seguían bailando. Unos sonreían, con ojos brillantes. Otros se besaban, sin saber muy bien quién se encontraba al otro lado. El calor de los cuerpos enteros subía a ritmo acompasado. A veces, también el amor y la sensación de felicidad-que-no-se-acaba-nunca. Pero inhalé aromas que detenían el tiempo y todo se quedó congelado. Me sentí muy sola en medio de aquel lugar multitudinario. Soledad infinita. Entre risas y abrazos. Soledad sólida.

Y corrí hacia el lavabo. La luz blanca contrastaba con la oscuridad sudorosa de la pista de baile. Aquel lugar era demasiado sucio y demasiado pequeño, pero me escondí muy rápido. Hasta que una joven delgada como el viento abrió la puerta, inesperadamente, y también se metió dentro. Y allí  pasaron los minutos, con las pupilas bien abiertas y las palabras saliendo, a destajo. La soledad dejó de ser lo que era, se quedó pequeñita y acorralada.

Después de todo, fue una suerte acabar en aquel after. Después de todo, nunca sabes en qué extraño lugar encontrarás a una amiga. Y ese fue el mejor regalo, el día que cumplía 20 años.  Hoy hemos cogido la tarta y 50 velas, y nos hemos vuelto a meter, juntas, en el lavabo.

Comentarios

  1. Maravilloso recuerdo lleno de aceptación y futuro para mi lectura. Gracias!

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